Leonel y las obras públicas

Por: R. Osiris de León                                                            Geofitec@codetel.net.do

     El 23 de agosto del año 2005, el Presidente de la República, Leonel Fernández Reyna, dijo en Cotuí, en una audiencia popular frente a cientos de personas, que está harto de que contratistas dejen las carreteras y otras obras con vicios de construcción para que en poco tiempo el Estado les otorgue la misma contrata, lo cual calificó como un engaño al Gobierno. Leonel dijo que “la estrategia es dejar la carretera mal para que los contraten nuevamente y recibir pingües beneficios” e indicó que serán vigilantes en la contratación de obras para así evitar que queden con vicios de construcción, porque “el Gobierno y el pueblo están hartos de que los engañen, que les incumplan”. (El Caribe, 24 agosto de 2005).
       Y como esa contundente declaración fue publicada en la portada del periódico El Caribe, y en otros periódicos de circulación nacional, la noticia no pudo pasar desapercibida para los interesados, para los contratistas y para los políticos, motivo por el cual se entiende que todos los contratistas que no son ingenieros, todos los ingenieros que son contratistas y todos los directivos del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA), debieron responder de inmediato y solicitar al actual Presidente que señalara nombres y apellidos de los contratistas que engañan al Gobierno y algunos ejemplos de obras viciadas, sobre todo porque quien ocupaba la presidencia del CODIA en ese momento es actualmente un Subsecretario de Estado de Obras Públicas, quien se irrita por las advertencias públicas sobre la falta de estudios geológicos y geofísicos para la construcción del Metro de Santo Domingo, pero no se atrevió, ni se atreve, a cuestionar a su Presidente por tan comprometedoras declaraciones, pero le vemos adular públicamente a ese mismo Presidente.                  
   En cualquier país serio, lo menos que debió hacer el CODIA fue tomarle la palabra al Presidente de la República e iniciar de inmediato una investigación de las obras cargadas de vicios para proceder conforme al mandato de las Leyes 6160 y 6200, pero como algunos directivos del CODIA han sido contratistas de obras gubernamentales, se sintieron aludidos y prefirieron asumir que no escucharon las declaraciones del Presidente, sin embargo, siempre escuchan las declaraciones las relativas a la falta de estudios geológicos y geofísicos para el Metro, y en lugar de proceder a integrar una comisión de especialistas en geología, geofísica, geotecnia, mecánica de suelos, mecánica de rocas, ingeniería de túneles, ingeniería sísmica e ingeniería de fundaciones, para determinar la validez de esas exposiciones, lo que hicieron recientemente fue integrar una comisión de ex presidentes “seleccionados” para reunirse con sus colegas amigos de la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (OPRET) y posteriormente conmigo, aunque en nuestro caso la reunión fue para llenar requisitos, pues lo básico de nuestra exposición no fue consignado en el informe final, el cual está firmado por agrónomos, arquitectos e ingenieros civiles que nunca han hecho un estudio de rocas o de suelos, ni mucho menos tienen formación académica en ninguna disciplina vinculada con las geociencias, lo cual representa una burla para la institución y una comedia para la población, especialmente porque quien presidió esa Comisión de investigación de esa obra pública es un Subsecretario de Estado de Obras Públicas, es decir, es un juez y al mismo tiempo es parte del Gobierno. Por tanto el informe del CODIA no tiene ninguna validez técnica, ni para el presente ni para el futuro.
    Si el Presidente Fernández pudo decir en Cotuí que será vigilante en la contratación de obras para así evitar que queden con vicios de construcción, porque “el Gobierno y el pueblo están hartos de que los engañen”, porqué no podemos los demás ingenieros y ciudadanos ser vigilantes de las mismas obras públicas?. Sobre todo porque esas obras se pagan con fondos de los ciudadanos contribuyentes, y porque desde el huracán David hasta el presente cerca de 120 puentes han colapsado por diseños inadecuados y ni el CODIA, ni el Gobierno, ni nadie, ha protestado, ni ha reclamado.
   Porqué hay que someter al tribunal disciplinario del CODIA a un ingeniero que tiene el valor y la responsabilidad social de decir las cosas como son? y porqué ese mismo CODIA no llama al Presidente de la República para que explique en el local del CODIA cuáles son las obras afectadas por vicios de construcción?.  Y la respuesta a estos cuestionamientos es muy simple, y es que la idea no es “ser un guardián del interés público” como la Ley 6160 le ordena al CODIA, sino acallar a un ciudadano que sustentado en sus conocimientos científicos, y en sus 28 años de experiencia en estudios geológicos, geofísicos y geotécnicos, le ha dicho al país que una monumental obra subterránea gubernamental, para transporte masivo de pasajeros, ha sido iniciada sin los estudios científicos de rigor, exponiendo a la población a un alto riesgo. Sin embargo, ese juicio disciplinario servirá para que todo el país conozca que, realmente el Presidente de la República tenía, y tiene, toda la razón, cuando se queja de la mala calidad de las obras de construcción, y allí explicaremos en detalle porqué hemos tenido tantos derrumbes en diferentes tramos al norte de la avenida Nicolás de Ovando, porqué hubo que hincar miles de costosos pilotes en el viaducto de Villa Mella, porqué ha fracasado la anunciada avenida marginal al río Isabela, porqué se han derrumbado las excavaciones de la avenida Correa y Cidrón y porqué han tenido que construir pantallas laterales con pilotes vaciados in situ, a muy alto costo.
    No entendemos la razón por la cual el Presidente de la República lucía enérgico en Cotuí al hablar de los contratistas que engañan al Gobierno, y porqué ahora se niega a ser vigilante de la construcción de un Metro que fue rechazado por las dos comisiones oficiales que él integró, una de ellas coordinada por Mons. Agripino Núñez Collado, Metro que frecuentemente está sufriendo derrumbes, improvisaciones y otras fallas ingenieriles, si fue el propio Leonel quien se comprometió a ser vigilante en la contratación de obras, o es que acaso se cumple lo que mucha gente dice con mucha frecuencia en el sentido de que una cosa es el discurso del Presidente y otra muy distinta es su accionar del presente.
     Nadie entiende porqué ese mismo Presidente que se quejó amargamente de la mala calidad de las obras públicas y que dijo estar harto de que los contratistas le engañen y le incumplan, ahora se torna sordo, ciego y mudo frente a las advertencias de que el Metro fue iniciado sin los estudios científicos de rigor, y frente a las quejas de la iglesia católica, y sólo habló para justificar, frente a la prensa nacional, la negativa de la OPRET de entregarle a Huchi Lora los estudios solicitados y las certificaciones de que los planos fueron aprobados por la Secretaría de Estado de Obras Públicas, como manda la Ley, porque según él, esos planos y esos estudios no se pueden entregar por razones de seguridad nacional, y nosotros nos preguntamos, qué es más importante para el país, una supuesta seguridad frente a un supuesto atentado terrorista, en un país donde no hay terrorismo, o la seguridad de que la obra se ejecuta de forma correcta y que se ha de comportar de forma segura cuando haya una inundación por huracán, o cuando haya un terremoto de gran magnitud.
    Invocar seguridad nacional, preventiva de terrorismo, no constituye ninguna excusa para no entregar planos aprobados, ni estudios detallados, porque los terroristas que atacaron la estación Atocha, en Madrid, no disponían de planos ni de estudios del Metro de Madrid, y los terroristas que colocaron gas Sarín en el Metro de Tokio no disponían de planos ni de estudios del Metro de esa ciudad asiática, porque ningún terrorista se interesa en planos ni en estudios.
    Sigo creyendo que el Presidente Leonel Fernández tenía toda la razón al quejarse de la mala calidad de las obras públicas, y sería conveniente que el país comience a inventariar todas las obras públicas cargadas de vicios para presentarlas al Presidente de la República el día de nuestro juicio disciplinario en el CODIA, porque un Presidente que dijo estar harto de que los contratistas le engañen, de seguro que allí estará presente para testimoniar, al igual que en Cotuí, que las obras públicas del presente son de la peor calidad si se las compara con las obras de la ciudad colonial, y que el Metro, como las demás obras públicas fue iniciado sin los estudios pertinentes por la prisa del Presidente.
El autor es ingeniero geólogo, coordinador de la Comisión de Ciencias Naturales y Medio Ambiente de la Academia de Ciencias.