Que un comunicador adquirió una jeepeta con el dinero,    supuestamente, del Ayuntamiento Municipal, es lo que dicen ....

"LOS GRITOS DEL SILENCIO" DEL RUMOR PUBLICO

 

 Por:  JOSE FCO. CRUZ                                  josefco.cruz@hotmail.com

 

 

     Una de las formas más efectivas de comunicar algo es recurrir al sistema más elemental y antiguo: el de persona a persona o el de boca a boca, para conservar el estilo puro, fresco y espontáneo de la comunicación humana.

     Aún en el siglo XXI, cuando la comunicación es muy sofisticada y se ha recurrido a nuevos medios o vehículos de transmisión de datos, la palabra viva y directa sigue siendo la clave eficaz y la llave para poner en común una información.

     Esta forma de comunicación más antigua es el rumor. que sigue teniendo vigencia a pesar del desarrollo de los actuales medios, que, lejos de suprimirlos, los han hecho especializados, y ahora cada uno posee su propio territorio de comunicación.

     El rumor nace de las personas que no tienen voz, de los grupos interesados en generar información a favor de ellos o para censurar a los contrarios. Nace, crece y se desarrolla en un ambiente insuficiente de información.

     El rumor tiene como principal caldo de cultivo una sociedad desinformada; toma fuerza con  autoridades que retienen, ocultan o manipulan informaciones. El rumor crece donde hay intolerancia.

      Los rumores son tan viejos como la humanidad y su propagación como si fueran noticias son tan antiguas como la civilización, dice Robert Darnton, profesor de Historia en la Universidad de Princeton, en un interesante ensayo, donde parte de la interrogante de cómo se hacían los parisienses, alrededor de 1750, para enterarse de las noticias del Versalles. Esto fue antes de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

     Relata que en 1750, para enterarse de lo que realmente estaba pasando, la gente se dirigía al árbol de Cracovia, un castaño grande y frondoso situado en el centro de París, en los jardines del palacio real, para enterarse de las últimas noticias, pues establece que "una noticia no es lo que ocurrió ayer o la semana pasada-, sino más bien la historia sobre lo que sucedió"

     Los que se reunían ahí, intercambiaban información, y los individuos que ahí concurrían, afirmaban que, basándose en fuentes privadas (una carta, un criado o vasallo indiscreto, un comentario que alguien había escuchado en una antesala del Versalles) sabían lo que realmente ocurría en los pasillos del palacio. La gente que estaba en el poder los tomaba en serio porque el gobierno se preocupaba por lo que decían los parisinos.

     Este tipo de noticias se conocía como "ruidos públicos" y eran difundidos también por medio de  panfletos frívolos (canards) que los anunciaban a voz en cuello o los cantaban adoptándolos a la música de canciones conocidas. Para enterarse de las noticias, simplemente se paraban en la calle y afinaba el oído. Ese era el Paris del siglo XVIII.

     Todo este largo relato introductorio es porque aunque a usted le parezca extraño, los dominicanos tenemos nuestro "Versalles", que es el Palacio Nacional y como tal tenemos un presidente con complejos de Rey. Así tenemos los navarretenses nuestro "versalles", que es el Palacio Municipal, y de ese modo tenemos  una alteza, que asume el mismo síndrome que el presidente.
     Con la diferencia de que aquí los palacios no tienen ni árboles ni jardines que se pudiesen visitar, por lo que los criados, sirvientes, comensales y limpia chaquetas con ínfulas de intelectualidad, y los siervos del Rey, en el Palacio Nacional, guardan un poco las apariencias y solo hacen comentarios de alcobas con sus esposas, queridas y compañeritos de trago, del rum rum palaciego.
     Y los del patio, es decir, los siervos, comensales, criados y adláteres de  la reina local, por su escasa instrucción y bajo grado de escolaridad no conocen la discreción, no son baúl de nadie, son pocos reservados por lo que actúan como caja de resonancia, como bocina de todo lo que acontece en el Palacio Municipal, y graciosamente, los que estamos en la acera del frente, recibimos en pantalla gigante de las "fuentes no oficiales" rumores calientitos, acabados de salir de ese horno.
     Porque no hay una persona más lengua suave y peligrosa, que a la que no le toca algo de una "repartidera". Esa lo dice todo, y entonces cuando le vienen a dar algo para que guarde silencio ya  ha gritado todo el silencio y de la "cinta" hay copias por todos los semilleros del pueblo.
     Ya es rumor público producto de los gritos del silencio contenido de ese murmullo puebleril en pleno corazón de la comunidad. Eso vuela como un virus de ciclo completo, como los polvos con el viento. Quién diablos los recoge. Y eso es lo difícil.
     Ahora bien, y ya que estamos hablando y hablando de rumor y rumores, es bueno y sería oportuno, que a la ciudadanía, al pueblo en general, las autoridades del Ayuntamiento Municipal, les aclaren un rumor que le ha dado más de 50 mil vueltas al municipio sideral y que corre de boca en boca.
      Y es que se dice, por todos los corrillos, escondrijos y recovecos del pueblo, que hay un comunicador que adquirió una jeepeta, con el dinero, supuestamente, del Ayuntamiento Municipal de Navarrete, es decir, con dineros que corresponden a TODOS los habitantes de éste municipio. Eso es lo que se dice como un eco en todos los rincones de nuestra patria chica.
    Y tratándose de algo tan serio y delicado, creemos que lo más aconsejable y prudente, por parte de las autoridades, es aclarar, de una vez y por todas, este rumor público que, cargado de gritos y de silencios, ha circulado a la velocidad de la luz, pero que no sabemos de dónde sale, dónde se origina, de dónde parte.  Ahora, de lo que si estamos seguro que éste es el secreto mejor guardado por los pobladores de Navarrete asiduos visitantes del Palacio Municipal.
      Las autoridades del Ayuntamiento tienen la palabra. Verdad o Mentira?

                                

                                                                                                  josefco.cruz@hotmail.com